La Ronda Redonda
Parte III
Unos días después.
Primero lo primero: Me encontraba en un bar junto a ella.
Pienso, pienso, pienso y pienso, no hago otra cosa más que pensar. Hay veces en las que me gustaría no tener cerebro y ser solo impulso. También hay veces en las que digo estupideces.
- Te prometo que la mujer de negro vendrá después de esto. – le dijo la mujer de pelo rojo a Yo.
- Espero, es lo que más deseo en este mundo.
- Así va a ser mi querido señor; entre los tres podremos vivir en paz, y las mil maravillas de la vida iluminaran tu constante andar.
- Lo único que quiero es tener la tranquilidad de que cuando el sueño le pese a mi vida yo pueda dormir sabiendo que pude hacer feliz a alguien y que yo mismo lo fue.
- No se preocupe mi buen señor, ahora solo estoy yo en la ronda, nada malo le va a ocurrir, yo lo voy a proteger.
- Me voy a pedir un café.
Silencio.
Trago saliva.
Más silencio
Preguntas
Respuestas.
Más saliva.
De vuelta silencio.
- ¿Por qué los llamó señor? Ellos no tienen que estar en la ronda – le pregunto la muchacha con los ojos bañados en lágrimas.
- No te quiero más, no te quiero responder nada, quiero que te vallas.
- No diga eso, escuche a su corazón.
- Mi corazón es solo una piedra, estas de más en la ronda. Solo me haces sufrir más y más.
- ¡¡¡Señor!!! ¿Por qué me hace esto?
- Quiero que te vallas mujer, ¿acaso no lo entiendes? La ronda no es tu hogar, no debes estar aquí, no quiero que estés aquí… vete.















Comments
Previous PageNext Page